
Hoy quiero hablar de alguien “muy especial” para mí. No hace mucho que lo conozco, apenas dos meses, pero se ha establecido un gran vínculo de amistad desde el primer día que nos vimos. Somos polos opuestos: el es rochero (del industrial como la llama él), apasionado de los deportes (su equipo es el Atlético Club Belgrano de Córdoba) recuerdo los días que celebrábamos las victorias de la selección española en la pasada Eurocopa cuando nos comimos la “ensaladilla rusa”, “la pizza italiana” y el “frankfurt alemán”. Descubrí antes su enorme corazón que esa risa que cuando le sale de dentro resulta hasta contagiosa.
En estos últimos meses en que mi situación personal y mis relaciones familiares me han desbordado, gracias a Guille y Rodrigo creo que lo estoy superando bien. De Rodrigo ya hable el día 1 con motivo del agradecimiento a Flow Dance, y como dije entonces, antes de tres meses hay una fecha especial que compartiremos con él aquí. Hago referencia a esto para que no se interprete que dedique más espacio a Guille en este artículo. Ambos son muy importantes para mi, es más en los planes conjuntos que tenemos Guille y yo, recibo el apoyo y la ayuda de Rodrigo porque si algo tienen en común estos dos chicos es me quieren como amigo, y no solo son palabras, lo demuestran dia a dia con hechos, de distinta forma debido a sus personalidades y caracteres, pero hay quien me ha visto hablar con cada uno de ellos por separado y dice que se ve la misma complicidad por mi parte con ambos y viceversa.
Guille en apenas dos meses, nos hemos dado mutuamente un voto de confianza y nos embarcamos en un proyecto conjunto que seguro cambiará nuestras vidas y sólo hay que pensar que para bien. En muchas ocasiones te he dicho el cariño que tengo, pero siempre ha sido en privado, sin testigos. Te he dicho gracias (y tu a mi también) diciéndote lo mucho que haces por mi. Guille el hecho de decirte exactamente lo mismo, que te quiero y darte las gracias por todo, pero hacerlo en un sitio público donde cualquiera que entre a este blog creo que resulta más solemne. Nadie es perfecto, y yo el primero. Tengo muchos defectos, pero aunque peque de vanidoso también tengo virtudes. Tú eres de ese reducido grupo de personas que me acepta tal cual y en una época en que normalmente la gente que me rodea solo me saca los defectos para mi ha sido importante encontrar a alguien como tú que me ofrece su ayuda, apoyo y amistad incondicionalmente.
No sé como saldrá esta aventura que vamos a emprender juntos, pero te juro Guille que por mi parte pondré todo de mi parte para que jamás te avergüences ni te arrepientas de tu “brother Luquin”. Y aunque ella la dejo para el día 25, Jessi está con nosotros y nos apoya y eso también lo agradezco. Gracias a ti y a mi ingenio por bautizarnos con estos pseudónimos (Shrek, Fiona y el Gato con botas) estos personales están unidos a nosotros para siempre. Os quiero chicos.
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